Editorial y comunicados

Editorial – Cábalas de paz

Editorial OIAP – 

Comienza un año signado por la esperanza de la paz pactada con las FARC, el escepticismo por la implementación del Acuerdo y la preocupación por la suspensión del diálogo con el ELN.

El hecho más relevante al finalizar 2017 fue la reunión en Cartagena del componente internacional de la Comisión de Seguimiento, Impulso, Verificacion e Implementación del Acuerdo de Paz (CSVI) con la presencia del presidente Juan Manuel Santos, la delegación del partido político Farc y los expresidentes José Mujica y Felipe González.

En esta reunión se conocieron sendos informes sobre el estado de la implementación del Acuerdo Final para la terminación del conflicto armado y la construcción de una paz estable y duradera preparados por el gobierno nacional y la Farc, que coincidieron con el balance presentado desde la sociedad civil por el Observatorio de Seguimiento a la Implementación del Acuerdo de Paz (OIAP).

Todos los informes coinciden en destacar los avances en la terminación del conflicto armado, en reconocer las dificultades en la implementación de la paz estable y duradera y en la voluntad de los firmantes del Acuerdo de persistir en la inmensa tarea de la reconciliación nacional.

El OIAP presentó el balance en términos normativos e institucionales de la implementación y advirtió que las leyes, decretos y acciones administrativas aprobadas, dictadas y ordenadas en el primer año del Acuerdo, representan el 18.3% del total de disposiciones que se necesitan para contar con una arquitectura institucional de la paz.

También advirtió el OIAP que el esfuerzo principal en 2017 se hizo en los puntos referidos a la terminación del conflicto, pero no en los asuntos que tienen relación con el acceso y uso de la tierra, la superación del problema de las drogas ilícitas y la realización de los derechos postergados por años a las comunidades campesinas, afrocolombianas y pueblos indígenas en las zonas de conflicto.

El 2018 comienza con el mismo sabor agridulce del año que terminó:

-La negativa del Senado de acatar órdenes judiciales que reconocen legal y constitucionalmente la aprobación de la conciliación en el Congreso del Acto Legislativo que crea las circunscripciones especiales de paz.

-La continuidad de un plan sistemático de eliminación física de excombatientes de las Farc y líderes sociales en todo el país (más de 105 líderes sociales el año pasado según las Naciones Unidas).

-En este contexto, la suspensión del diálogo en Quito y la imposibilidad de prolongar el cese al fuego bilateral o acordar uno nuevo, constituye un retroceso y fortalece el pesimismo promovido por quienes quieren hacer trizas la paz.

Coincide este panorama con la visita a Colombia del Secretario General de Naciones Unidas Antonio Guterres, un hecho que reafirma que el mundo sigue apoyando el esfuerzo de Colombia de superar para siempre el pasado nefasto de la confrontación armada.

Al final, son las ciudadanías las que deciden si Colombia entra en una era de paz o se mantiene en el círculo vicioso de la violencia, el narcotrafico y la impunidad que se ampara en el conflicto armado.

Las elecciones de Congreso de marzo y para la presidencia de mayo y junio, pueden ser una oportunidad para que Colombia, por fin, pase la página de la guerra.

Ojalá…

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